Con la marea
Angulas.
Irekia

8.000 kilómetros y un viaje de un año para acabar en las mesas

El primer kilo de angulas de este año se vendió a 5.500 euros en Ribadesella el día de Todos los Santos y fue adquirido por un restaurante de esta localidad del Oriente asturiano. Los sucesivos lotes de angulas, hasta completar los 15 kilos del primer día de subasta en la lonja, fueron bajando de precio hasta los 600 euros.

La pesca de la angula (los alevines de la anguila) es una actividad tradicional practicada desde hace siglos en las rías, ríos y playas del Cantábrico. Cuando se pesca desde la orilla de los ríos, se utilizan un cedazo de madera y un farol para que las angulas puedan ser atrapadas arrastrando el cedazo a contracorriente, desde la desembocadura de la ría hacia el río. En embarcación se pescan dejando que la motora derive hacia el mar y con los cedazos en dirección a la corriente.

Esta tradición tiene su reflejo en eventos como el Festival Gastronómico de la Angula, celebrado desde hace 28 años en San Juan de la Arena, capital angulera de Asturias, pueblo a las orillas de la desembocadura del Nalón, donde existe una larga tradición de pesca y comercialización de la angula.

En 2002 el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) destacó que la población de angulas estaba fuera de los límites biológicos de seguridad y que su pesca no se ejercía de forma sostenible. En 2007 la Unión Europea estableció las primeras medidas para la recuperación de la población de la anguila europea con planes de gestión de su pesca y repoblaciones. En la actualidad es una actividad estacional, practicada exclusivamente por profesionales y regulada mediante licencias por las Comunidades Autónomas. El número de licencias otorgadas se ido reduciendo con los años.

Con apenas dos centímetros de longitud, las angulas viajan 8.000 kilómetros desde el Mar de los Sargazos hasta nuestros ríos

Con unos 8.000 km de longitud, la ruta migratoria de las anguilas europeas es una de las más largas y desconocidas del reino animal. Un estudio que publica la revista Science Advances, detalla esta travesía y desmiente algunas creencias que se tenían sobre el comportamiento de esta especie.

Tras más de diez años, un grupo de investigadores ha desvelado cómo las anguilas viajan desde el continente europeo hasta el Mar de los Sargazos. El área de distribución de las anguilas se extiende desde la península de Kola, al norte de Rusia, por todas las cuencas de ríos europeos y del Mediterráneo hasta el Mar Negro y las Islas Canarias.

Los investigadores colocaron transmisores a 707 anguilas adultas , que soltaron en diversas localidades del continente europeo. Una vez en el mar comenzaron a recibir datos de 206 transmisores y pudieron seguir detalladamente el viaje de 80 ejemplares.

Cuando apenas miden dos centímetros las crías de las anguilas, las angulas que se capturan cada año en el Cantábrico, viajan desde el Mar de los Sargazos hasta los ríos europeos donde viven entre 5 y 20 años y sufren dos metamorfosis antes de convertirse en ejemplares adultos. Antes de morir recorren los miles de kilómetros que las separan del lugar donde nacieron para desovar desde diciembre a febrero.

Migran hacia el mar en otoño y no se vuelve a saber de ellas hasta que sus crías retornan a los ríos que un día abandonaron sus progenitores

“Gracias a las señales de los transmisores hemos descubierto que siguen una rutina a la hora de trasladarse. Por el día se mueven en las profundidades del océano y, al llegar la noche, continúan su viaje en aguas menos profundas”, explica Javier Lobón-Cerviá del Museo Nacional de Ciencias naturales. “También hemos comprobado que la velocidad media fue de entre 3 y 47 km diarios, lo que hace imposible que todas lleguen a su destino en primavera”, continúa el investigador.

Frente a lo que se creía hasta ahora, no todas las anguilas realizan este recorrido en cuatro meses para desovar simultáneamente, sino que muchas tardan hasta un año en llegar. En concreto, la duración media del viaje de las anguilas marcadas ha sido de once meses.

Las anguilas ya llamaron la atención de Aristóteles que aseguraba que “provenían de las entrañas de la Tierra”. Pero no fue hasta principios del siglo XX cuando el biólogo danés Johannes Schmidt descubrió que se reproducían en el Mar de los Sargazos. Desde aquel descubrimiento nadie ha capturado ningún ejemplar en mar abierto, las anguilas migran hacia el mar en otoño y no se vuelve a saber de ellas hasta que sus crías retornan a los ríos que un día abandonaron sus progenitores.

Gracias a los datos obtenidos se ha logrado esclarecer cómo se produce el misterioso viaje de las anguilas, han documentado los ataques que sufren por parte de ballenas, tiburones y atunes, y han descubierto que, en lugar de una ruta directa, siguen diferentes estrategias migratorias.