Con la marea

El Cachucho y el Cañón de Avilés, dos ecosistemas marinos únicos

Frente a las costas de Ribadesella y Avilés se encuentran las dos áreas marinas protegidas del Cantábrico: el Cachucho y el Cañón de Avilés. Lugares tradicionales de pesca por su abundancia de capturas, constituyen los ecosistemas más extraordinarios y desconocidos de la plataforma cantábrica y albergan en sus aguas gran cantidad de especies, algunas únicas, como los corales de aguas frías a más de 800 metros de profundidad. Son además hábitats esenciales para la reproducción de importantes especies de interés pesquero y comercial.

El Cachucho o los Picos de Europa del Mar es una montaña submarina situada a 60 kilómetros frente a las costas de Ribadesella, en Asturias. Una plataforma sumergida de 57 kilómetros de largo por 17 kilómetros de ancho, que emerge desde los 4.000 metros de profundidad hasta los 450 bajo el nivel del mar en su parte más elevada.

En realidad el lugar se llama banco Le Danois, ya que fue descrito por primera vez en el libro “Las profundidades del mar” (1948) del investigador francés Eduard Le Danois. Popularmente se le conoce en Asturias como El Cachucho por la abundancia en la zona de la palometa roja o cachucho.

En esta montaña sumergida, de una gran biodiversidad, viven más de mil especies distintas, entre las que destacan los corales de agua fría, peces de profundidad, estrellas y crustáceos únicos. Los científicos han descubierto una decena de nuevas especies. Existen poblaciones de tiburones, delfines, rorcuales y cachalotes y al menos 30 aves marinas sobrevuelan sus aguas.

En el Cañón de Avilés existen arrecifes de corales de aguas frías, ecosistemas únicos de los que aún se sabe muy poco y que hasta ahora se desconocía su existencia en aguas españolas

El Cañón de Avilés, de 75 kilómetros de longitud, es un gran valle sumergido que, junto a sus cañones tributarios de El Corbiro y La Gaviera, comienza a apenas 8 millas de la ría de Avilés con 140 metros de profundidad y alcanza los 4.700 metros en la llanura abisal del Golfo de Vizcaya.

La biodiversidad en estos cañones submarinos es muy elevada y se han inventariado hasta la fecha más de 1.300 especies, sin incluir las pelágicas, algunas de ellas muy vulnerables, como son los corales, las esponjas y los tiburones, si bien ocupan generalmente aguas muy profundas. En él se encuentran hábitats esenciales para los reproductores de importantes especies de interés comercial como la merluza y el rape. También una importante cantidad de mamíferos, como el delfín mular, las marsopas, el rorcual común e incluso los cachalotes. Se ha constatado la presencia de ejemplares de tortuga boba.

En su fachada noreste existen arrecifes de corales de aguas frías, ecosistemas únicos de los que aún se sabe muy poco y que hasta ahora se desconocía su existencia en aguas españolas.

Junto con Nueva Zelanda, el Cantábrico es el otro lugar del mundo donde se han encontrado más calamares gigantes. La profundidad de las fosas y la abundancia de lirios podrían explicar su presencia

También se cree que el Cañón de Avilés es uno de los hábitat asturianos del calamar gigante, el mitológico kraken que con perioricidad es atrapado por las redes de los pescadores o que las corrientes arrastran muertos hasta la costa. Junto con Nueva Zelanda, el Cantábrico es el otro y único lugar del mundo donde se han encontrado más ejemplares de calamares gigantes. Se cree que la profundidad de las fosas de nuestro mar y la abundancia de bancos de lirios explican su presencia.

El Cachuco y el Cañón de Avilés forman parte de los espacios protegidos Red Natura 2000 y surgieron como resultado del proyecto LIFE+ INDEMARES (Inventario y designación de la Red Natura 2000 en áreas marinas del Estado español), financiado al 50% por la Unión Europea.

Durante seis años el proyecto ha estudiado hábitats profundos, especies pelágicas y aves marinas que representan la gran biodiversidad que se encuentran en nuestros mares y ha aportado más de siete millones de hectáreas a la Red Natura 2000, multiplicando por ocho la superficie marina protegida (que alcanza más del 8% de las aguas jurisdiccionales).

La Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, ha sido la coordinadora del proyecto, en el que han participado científicos y técnicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ALNITAK, la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos, OCEANA, la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario, SEO/BirdLife y WWF España.