Con la marea
Marineros descargan bonito.
Irekia / Mikel Arrazola

Euskadi, en desacuerdo con las cuotas de bonito

El Gobierno Vasco ha manifestado su malestar ante la decisión adoptada por la Comisión para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) de congelar la cuota de bonito del Norte y aumentar tan solo en un 20% la de atún rojo-cimarrón para 2017, e ignorar por completo las demandas de los arrantzales vascos, que no han sido tenidas en cuenta.

El Ejecutivo asegura que, a pesar de que los informes científicos corroboraban una buena situación del stock, sin embargo y a propuesta de la Unión Europea, se ha aprobado el mantenimiento del «status quo» para el 2017, es decir, el mantenimiento de un TAC de 28.000 toneladas de las que Europa tiene 21.000 toneladas.

El Gobierno Vasco, en su comunicado, lamenta «la oportunidad perdida para poder establecer de manera precautoria un incremento gradual (10%) de la cuota de pesca para los años siguientes, hasta la realización de una nueva evaluación científica de la pesquería». En esta situación, y en vista de lo sucedido en 2016 con el cierre anticipado de la pesquería por agotamiento de cuota, no sería entendible que en el 2017 se cediera cuota de bonito del Norte a otros países (como Francia), tal como ha sucedido este año.

En el caso del atún rojo, y a pesar de que todos los indicios apuntan a que la pesquería se halla plenamente recuperada como resultado de las medidas adoptadas desde el 2008 en el plan de recuperación del atún rojo, se acordó esperar a la nueva evaluación científica del estado del stock que se llevará a cabo en el año 2017. Por lo tanto, sigue en vigor la resolución aprobada en el 2014 que preveía incrementos de cuota de tan solo un 20% para los años 2015, 2016, y 2017. «De esta manera, la flota vasca dispondrá en el año 2017 de una cuota de pesca de 877 toneladas de atun rojo, lejos de las expectativas que la buena situación del recurso preveía tras la última campaña», asegura el Gobierno Vasco.

Para las cofradías de pescadores ambas especies están en una situación biológica que permiten el incremento de las cuotas sin que peligre su sostenibilidad. «Una vez más, cuando se trata de subir las cuotas, las partes contratantes de ICCAT utilizan otro rasero diferente al que utilizan cuando quieren bajarlas», afirman.