Con la marea
Motor diésel marino.
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Invernar el barco a flote permite disfrutar pero exige vigilancia

Los meses de buen tiempo han quedado atrás y debemos prepararnos para invernar el barco. Una simple búsqueda en internet nos aportará largas listas de consejos para el invernaje, pero nuestra disponibilidad de tiempo, la cercanía o no al puerto y las ganas al final decidirán, como todos los años, qué haremos y qué no.

Invernar el barco a flote tiene la ventaja indiscutible de que nos permite disfrutar de él muchos días a lo largo del invierno pero como contrapartida exige una mayor vigilancia y mayores riesgos para la embarcación.

Cada patrón conoce su barco mejor que nadie, pero a veces descuidamos algunas tareas básicas y con la llegada del buen tiempo nos arrepentimos. La siguiente lista es solo un pequeño recordatorio de lo más básico:

– En invierno llegan los temporales, así que se hace necesario dejar el barco preparado para imprevistos y colocar todas las defensas disponibles. También es conveniente revisar las amarras, duplicarlas si es posible, e instalar muelles metálicos o amortiguadores de goma para que no se rompan con los grandes esfuerzos a los que se verán sometidas.

– Es aconsejable llenar el depósito de combustible para evitar la condensación de agua que propicia la aparición de hongos y bacterias en el tanque. Excepto en el caso de que el barco vare en el amarre con las bajamares; según diseños, en una varada el combustible puede salir del depósito e inundarlo todo. Lo mismo se aplica al depósito de agua, pero añadiendo unas gotas de lejía.

– Es conveniente dejar limpia la sentina. Nos permitirá saber si entra agua o hay pérdidas de aceite o combustible.

– Debemos dejar las baterías del barco cargadas al máximo y desconectar los corta corrientes o los dos bornes de la batería y aplicarles vaselina.

– Es interesante cubrir el barco o partes de él con lonas que lo protegan de los rayos ultravioleta que afectan a la madera y al gelcoat. Pero debe existir ventilación. Nunca con plásticos porque producen condensación.

– Revisar que los ánodos de sacrificio estén en condiciones de hacer su trabajo durante los próximos meses.

– Aplicar vaselina, grasa o sprays hidrófugos, según el caso, a las zonas sensibles, como grifos de fondo, cables del morse, silentblocks, cableado eléctrico y zonas móviles de la embarcación y productos anticorrosión a las partes metálicas y manguitos de goma.

– Equipos de pesca, ropa, electrónica, accesorios para el baño… todo se conserva mejor en casa.

Pero todas estas recomendaciones se pueden resumir en una sola, la más importante: acercarse al barco una o dos veces al mes y encender el motor durante un buen rato. Mientras tanto, podemos comprobar las luces interiores y de navegación, la electrónica, el estado del equipo de seguridad, el motor… realizar tareas de mantenimiento poco a poco para que con el buen tiempo nuestro barco, tras una limpieza de casco, esté listo para navegar.