Con la marea
La isla de todos los veranos.
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Isla Null, la isla de todos los veranos

Quizás mirando el mar desde una playa se preguntaron qué había más allá del horizonte y lo cruzaron en busca de un futuro, quizás simplemente una tormenta truncó su viaje y les llevó hasta allí, hasta un lugar desconocido donde vivieron durante generaciones de la pesca y una escasa agricultura, ignorados del mundo, hasta que a principios de este verano se conoció su existencia, una vez más.

Una isla de un kilómetro cuadrado con una morfología parecida a la isla del juego Myst, unos 4.000 habitantes, unas costumbres propias, como la celebración de la Khweta, la ceremonia de la circuncisión, el festival de verano Guy Fawkes Night o Tobaski, la fiesta del sacrificio, y un presidente llamado Smythe, del que poco más sabe.

La oficina de turismo recomienda visitar la isla después de la estación de lluvias, que va de noviembre a marzo, y de la temporada de tormentas, que dura de mayo a septiembre, y llevar siempre una buena cantidad de repelente de insectos.

El descubrimiento de grandes depósitos de bauxita -mineral del que se extrae el aluminio-, la ha puesto en el mundo y ha permitido que sus habitantes estudien en las mejores universidades y la población tenga una alta renta per cápita.

Es la Isla Null, a unos 1.600 kilómetros del Golfo de Guinea.

¿Que queda lejos del Cantábrico? Sí, pero algunos ya hemos estado cerca de ella algunas veces, incluso al poco de salir de puerto, aunque la mala visibilidad nos ha impedido verla claramente en el horizonte.

Es un lugar predeterminado donde los sistemas de geodecodificación posicionan las miles de búsquedas erróneas para depurar errores en el diseño de los mapas

Para ser sinceros, la Isla Null es una isla ficticia situada donde el meridiano de Greenwich se cruza con el Ecuador, en las coordenadas 0º N y 0ºE. Fue creada por los desarrolladores de Natural Earth, una colección de mapas de dominio público muy utilizada en cartografía. Esta posición es el lugar predeterminado, no el único, donde los sistemas de geodecodificación posicionan las miles de búsquedas erróneas que hacen los usuarios, una utilidad para depurar errores en el diseño de los mapas.

En esencia, si en nuestro ordenador, tableta o móvil tenemos la geolocalización activada, y enviamos algún tipo de mensaje, la aplicación buscará nuestra localización para incluirla en el mensaje pero si el GPS no funciona, la localización por wi-fi no está disponible o existe algún otro problema, la aplicación simplemente pondrá «null», que se traducirá como “0” cuando se envíen los datos al servidor. Es decir, la posición no será “null, null”, algo así como «no hay datos, no hay datos», sino “0°N, 0°E”, una posición real en el planeta, justo donde está la isla Null.

En realidad, quien navega hasta allí no verá una isla, sino una boya meteorológica del sistema PIRATA, la Red de Investigación Piloto de Boyas Fijas en el Atlántico Tropical.

En un mundo cartografiado al detalle desde el espacio, poco queda a la imaginación, excepto la República de la Isla de Null, «Like no place on Earth», según su oficina de turismo, y el lugar más visitado del mundo, según internet.

Su página web nos relata su historia, sus costumbres, cómo son sus gentes y, cómo no, nos permite comprar online recuerdos de nuestra visita. Whois solo da de ella un nombre y una dirección de París. Google Maps no la conoce.