Con la marea
Isobaras de la borrasca profunda Ana.

Las borrascas del Cantábrico tienen nombre

Ana ha sido la primera borrasca profunda que afecta a las costas del Cantábrico con nombre propio. En los próximos meses, es probable que la sigan Bruno, Carmen, David o Emma. La iniciativa de bautizar a las borrascas, nacida en Inglaterra e Irlanda, ha demostrado que la población atiende mejor las recomendaciones de seguridad cuando la amenaza está identificada con un nombre.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), MétéoFrance (Francia) y el IPMA (Portugal) han comenzado a poner nombre a las borrascas profundas que puedan afectar a España, Francia o Portugal. Las borrascas a las que se dará nombre serán aquellas que puedan producir importantes daños en bienes y personas. No será necesario, para ello, que experimenten un proceso de ciclogénesis explosiva.

Las agencias nombrarán las borrascas solo cuando prevean condiciones que den lugar a la emisión de avisos meteorológicos por viento, de nivel naranja o rojo, en alguno de los tres países. En el caso de España, se trata de rachas máximas de viento superiores a 90, 100 y 110 Km/h en función de las zonas.

El servicio meteorológico que prevea emitir el primer aviso será quien ponga nombre a la borrasca, informando a los otros dos servicios, según una lista acordada de nombres: Ana, Bruno, Carmen, David, Emma, Félix, Gisele, Hugo, Irene, José, Katia, Leo, Marina, Nuno, Olivia, Pierre, Rosa, Samuel, Telma, Vasco y Wiam.

De momento solo se nombrarán las borrascas atlánticas y no las mediterráneas. En el caso de que la borrasca que afecte al Cantábrico sea tropical, y que ya haya sido bautizada por el Centro Nacional de Huracanes de Miami, se usará el mismo nombre añadiendo el prefijo “ex”.

Por otro lado, cuando se pronostique que una borrasca profunda afectará primero a Irlanda o Reino Unido, el nombre será elegido por sus agencias meteorológicas, y será respetado por el grupo formado por Météo-France, IPMA y AEMET. En caso de producirse al revés, también se respetará el nombre.

El nuevo sistema pretende dar nombre solo a las borrascas profundas que potencialmente puedan producir daños en bienes y personas

El hecho de nombrar a las borrascas profundas favorece una comunicación más efectiva de las medidas de precaución que se deben tomar ante vientos fuertes, que también llevan asociados fenómenos costeros adversos y problemas originados por la lluvia y la nieve.

Este sistema de dar nombre a las borrascas profundas se ha puesto en marcha con éxito en Reino Unido e Irlanda desde 2015. Las encuestas han demostrado que la población está más atenta a las recomendaciones de seguridad cuando la amenaza de viento fuerte está claramente identificada y asociada al nombre de la borrasca.

La Universidad Libre de Berlín ha estado bautizando a los anticiclones y borrascas desde el año 1954. Météo-France, IPMA y AEMET proponen iniciar un nuevo sistema de nombres en sustitución de los asignados por la Universidad de Berlín. Existe una importante diferencia entre los dos sistemas: la Universidad de Berlín nombra a todas las borrascas, mientras que el nuevo sistema europeo pretende dar nombre solo a las borrascas profundas que potencialmente puedan producir daños.