Con la marea
Un pescador deportivo intenta conseguir algunos calamares en uno de los muelles de Castro Urdiales (Cantabria).
Un pescador deportivo intenta conseguir algunos calamares en uno de los muelles de Castro Urdiales (Cantabria). / Chus Esteban

Los científicos ya saben cuántos calamares pescamos en verano

Un modelo matemático ha podido determinar por primera vez las capturas de calamar de una flota recreativa, en este caso en las Islas Baleares, a lo largo de todo un año. Con los resultados obtenidos, los científicos recomendarán la implantación…

Un modelo matemático ha podido determinar por primera vez las capturas de calamar de una flota recreativa, en este caso en las Islas Baleares, a lo largo de todo un año. Con los resultados obtenidos, los científicos recomendarán la implantación de programas de seguimiento para asegurar el futuro de una actividad con gran valor social, cultural y gastronómico en las costas de nuestro país como es la pesca recreativa del calamar.

En el caso de la pesca comercial, los datos de capturas y esfuerzo pesquero se obtienen mediante los registros de venta en las lonjas o gracias a las cajas azules (sistemas de seguimiento automático de los barcos). Sin embargo, para prácticamente ninguna flota de recreo en España se realiza seguimiento alguno ni de sus capturas ni mucho menos de sus patrones espacio-temporales de esfuerzo pesquero. Es decir, para muchas flotas recreativas no se sabe ni cuánto, ni dónde ni cuándo se pesca, a pesar de que solamente gracias a esta información se puede garantizar el futuro de cualquier tipo de pesca.

Este estudio, publicado en la revista Fisheries Research por científicos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados y del Instituto Español de Oceanografía, propone una nueva metodología para estimar y combinar datos de capturas por salida de pesca y esfuerzo pesquero.

Calamares capturados por pesqueros comerciales en el mostrador de una pescadería.
Calamares capturados por pesqueros comerciales en el mostrador de una pescadería. / Morguefile

Para las capturas se realizaron numerosas pescas controladas, en las que se pudo contar con la colaboración de muchos pescadores recreativos. Gracias a ello, se identificaron las variables ambientales que afectan al éxito de una salida de pesca de calamar, que van desde la temperatura, el viento o la fase lunar. Por otro lado, se completaron numerosos recorridos a lo largo y ancho de la bahía de Palma para determinar donde se concentran los barcos que se dedican a la pesca recreativa del calamar. Finalmente, gracias también a la colaboración de todo el sector recreativo, se completaron numerosas encuestas.

Al combinar todos estos datos en un modelo numérico se determinó que, durante el año 2010, la flota recreativa que opera en la bahía de Palma capturó un total de 20,6 toneladas de calamar de potera, lo que supondría una tercera parte de las capturas realizadas por la flota comercial de toda Mallorca.

“Los pescadores recreativos y comerciales pueden estar  tranquilos ya que este nuevo modelo matemático contribuirá de manera notable a garantizar que su actividad se mantenga por muchos años”

“No hay que ser alarmistas ni caer en el error de señalar a la pesca recreativa como una amenaza para la sostenibilidad del recurso”, apunta Miguel Cabanellas-Reboredo, investigador postdoctoral en el Centro Oceanográfico de Baleares del IEO y primer autor del trabajo. “De hecho, ni siquiera podemos asegurar si el nivel actual de explotación de la pesca comercial y recreativa supone o no un riesgo, ya que para ello es necesario conocer la tendencia a lo largo de los años del número de calamares”, apunta el científico.

“De lo que no hay duda es que la pesca recreativa desempeña un papel relevante en la explotación de este recurso y que sus capturas deben ser incluidas en las estadísticas pesqueras”, explica Cabanellas-Reboredo. “Los pescadores recreativos y comerciales pueden estar por lo tanto tranquilos ya que este nuevo modelo matemático contribuirá de manera notable a garantizar que su actividad se mantenga por muchos años, sirviendo además como base para determinar cómo otros impactos no relacionados con la pesca como el cambio climático pueden poner en peligro la población de esta carismática especie”.