Con la marea
Mariscadores siembran almejas.
Gobierno de Cantabria

Mariscadores siembran 350.000 almejas finas en Santander

Un grupo de 15 mariscadores ha sembrado 350.000 unidades de almeja fina en los páramos de la zona de Pedreña conocida como ‘La Barquería’ y otra en Pontejos, ambas en la bahía de Santander. Esta medida se enmarca dentro de las actuaciones del Plan de Recuperación de los bancos de almeja que el Ejecutivo cántabro puso en marcha en otoño de 2015.

Con esta siembra se complementa la de almeja japonesa realizada hace un año en la bahía, ya que se trata de las dos especies que tradicionalmente se explotan en la región. Cada una de las especies se ha de sembrar dentro de un área concreta, determinada por un análisis previo del hábitat potencial y las preferencias del sector marisquero. En este sentido, a pesar de que la almeja japónica es una especie alóctona, los estudios realizados en este espacio han demostrado que los requerimientos de hábitat de cada una de las dos especies difieren entre sí, lo que las permite convivir en el mismo entorno.

En la zona de Pedreña se han sembrado un total de 160.000 unidades de almeja fina dispuestas en 13 parques de 20 metros cuadrados cada uno. La densidad de siembra ha sido de 600 individuos por metro cuadrado, lo que corresponde a 12.000 ejemplares por parque.

En la zona de Pontejos se han sembrado un total de 200.000 unidades de almeja fina de 10-15 milimetros de tamaño. En este caso, dado que el sedimento en algunas zonas es muy blando y fangoso y en otras más arenoso, se ha llevado a cabo la siembra de dos maneras: en las zonas donde el sustrato era más duro, los parques se han cubierto con una malla protectora; en las zonas más fangosas donde las redes no tienen agarre, se han delimitado con estacas dos parcelas de unos 15 metros cuadrados cada una.

Las zonas permanecerán cerradas al marisqueo y a la extracción de cebo para proteger estas almejas madres encargadas de la dispersión de larvas por toda la bahía

En ambas zonas la almeja sembrada tenía un tamaño que oscilaba entre los 10-15 milímetros. Tras la siembra los parques se cubrieron con mallas protectoras de 4×6 milímetros para reducir la depredación y el posible arrastre por corrientes y oleaje.

Disponer de las dos especies en el estuario va a permitir a los mariscadores sacar un mayor rendimiento de los páramos, ya que la japónica, a pesar de tener un valor gastronómico más bajo que la fina, tiene un crecimiento más rápido, lo que va a permitir al sector subsistir en las épocas en las que la almeja fina, de crecimiento más lento, aún no esté disponible.

La repoblación de los bancos de almeja requiere la veda de las zonas sembradas, por lo que estas zonas permanecerán cerradas al marisqueo y a la extracción de cebo por parte de los pescadores recreativos mientras sigan actuando como parques guardería, es decir, como zonas de estabulación de almejas madres encargadas de la dispersión de larvas por toda la bahía. La situación se mantendrá hasta que los estudios técnicos verifiquen que la repoblación está surtiendo efecto.

A lo largo de los próximos meses, y en función de la climatología y la disponibilidad de semilla, la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación de Cantabria tiene programado realizar la siembra del resto de unidades de almeja fina hasta completar el millón de ejemplares que se han previsto, las cuales se irán distribuyendo por los diferentes estuarios de la región.

Hace un año se sembraron un milón de almejas en la bahía de Santoña pero la iniciativa tuvo excaso éxito. Los marisqueros achacaron el fracaso a la entrada de los depredadores en las zonas de siembra, a las mareas vivas y a una elección incorrecta de las zonas de cría.