Con la marea
Avión de vigilancia aérea del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.
Gobierno de España

Más vigilancia a los boniteros franceses e irlandeses

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ha reforzado su operativo de inspección de la gestión de la pesquería del bonito del Norte con un avión y un helicóptero de la Secretaría General de Pesca que operarán a lo largo de la costa cantábrica. Interviene asimismo otro helicóptero de la Guardia Civil para apoyar la operación.

Este refuerzo de la vigilancia se produce tras las denuncias de parte de la flota del Cantábrico, que aseguraba haber localizado boniteros franceses e irlandeses con el AIS (Sistema de Identificación Automático) apagado mientras faenaban a menos de doce millas de la costa de España y tras las críticas del sector al uso de las artes de arrastre pelágicas.

La gestión de la pesquería del bonito del Norte en España está limitada a los buques de cebo vivo y curricán. Sin embargo, otros Estados de la Unión Europea realizan la pesca de este recurso con artes de arrastre pelágico, que es más rentable pero mucho menos selectiva.

Esta práctica, aunque está permitida por la Unión Europea, conlleva que las flotas que utilizan estos artes realicen un porcentaje de descartes superior al permitido por la normativa comunitaria, sobre todo de peces de pequeño tamaño, para retener tan sólo los de mayores dimensiones y no consumir excesiva cuota. También puede darse el caso de buques que retengan a bordo pescado para el que no se dispone de cuota.

Para vigilar esta actividad, se están organizando operaciones con medios aéreos y marítimos que, por un lado permiten el seguimiento de la actividad de los buques sin ser vistos y, por otro, facilitan las inspecciones a bordo, para comprobar si los descartes se han incluido en el diario de a bordo. Esta tarea se complementa con la inspección en puerto de los desembarques de buques para comprobar que se cumple con todos los requisitos legales.

España considera oportuno mantener la prohibición al arrastre pelágico ya que se considera que nuestro sistema de gestión es más sostenible con el recurso y no genera capturas accesorias de otras especies.