Con la marea
Zonas marítimas de transbordos sospechosos.

Los transbordos en el mar ocultan la pesca ilegal

Oceana ha denunciado la práctica de los transbordos marítimos en los océanos del mundo porque esconde la pesca ilegal y violaciones de los derechos humanos, especialmente en alta mar, zona fuera de la jurisdicción de las naciones, y en las aguas que rodean los pequeños estados insulares en desarrollo con insuficientes recursos para vigilar sus dominios marítimos.

Casi el 40% de los trasbordos sospechosos ocurre en alta mar y el mayor número de transbordos ha sido detectado en el mar Okhotsk en Rusia, en el mar de Barents, en un sector del Océano Ártico, en las aguas de Guinea-Bissau y al borde del dominio marítimo de Argentina y Perú. Los puertos visitados por embarcaciones congeladoras de carga durante el 2015 incluyen a Vladivostok y Múrmansk (Rusia), Montevideo (Uruguay) y Busan (Corea del Sur) entre otros.

El informe identifica los países a los que pertenecen los barcos involucrados en estos encuentros sospechosos. En 2016, las embarcaciones pesqueras rusas tuvieron el mayor promedio de encuentros, seguidas de busques con bandera de conveniencia de Comoros y Vanuatu.

Oceana encontró que dos embarcaciones pesqueras estuvieron envueltas en el transbordo sospechoso en el mar durante más de 500 días en 2015 y 2016.

“La práctica puede minar el manejo de las pesquerías, amenazar la seguridad alimentaria y favorecer actividades ilegales en nuestros océanos”, afirma Jacqueline Savitz

El transbordo permite a las barcos pesqueros permanecer en el mar por períodos de tiempo prolongados. Los pesqueros y las naves de apoyo se encuentran en el mar para transferir sus capturas, combustible y suministros. Aunque puede ser legal en muchos casos, también puede facilitar el blanqueo de pesca ilegal.

“La práctica de transbordos en el mar puede minar el manejo de las pesquerías, amenazar la seguridad alimentaria y favorecer actividades ilegales en nuestros océanos”, afirma Jacqueline Savitz, vicepresidente de Oceana para Estados Unidos y Global Fishing Watch.

“Cuando las embarcaciones pesqueras se mantienen en el mar por muchos meses pueden esconder los volúmenes de pesca que están capturando y vendiendo, esto dificulta el fortalecimiento de las leyes de sostenibilidad pesquera. Al evadir el escrutinio en el puerto, los capitanes encubren actividades sospechosas como la pesca ilegal, el abuso de derechos humanos y el fraude en la comercialización de pescados. La única manera de asegurar el fin de estas actividades ilícitas en nuestros océanos es prohibir los transbordos en el mar, exigir el seguimiento para todas las embarcaciones pesqueras y establecer la declaración de las capturas como un requerimiento a nivel mundial”.

El informe de Oceana, presentado en la Cumbre Mundial del Océano, en Bali (Indonesia) ha utilizado los datos recogidos por el programa de investigación Global Fishing Watch, una plataforma tecnológica online que permite un acceso libre a cualquier persona en cualquier lugar del planeta para poder seguir y supervisar casi en tiempo real las actividades aparentemente pesqueras de más de 35.000 embarcaciones comerciales que operan en todo el mundo.