Con la marea

¿Se convertirán en hoteles los faros de nuestras costas?

Puertos del Estado tiene en marcha una iniciativa para dar un uso turístico a los faros de España. El proyecto intenta destacar el valor arquitectónico y cultural de los faros y los múltiples usos alternativos que pueden tener. El faro de Isla Pancha, en Ribadeo, será puesto en servicio en enero de 2017. Asímismo, se espera que en próximos consejos de ministros se aprueben los proyectos de los faros de Punta Cumplida, en la isla de La Palma y el de Trafalgar, en la provincia de Cádiz.

José Llorca, presidente de Puertos del Estado, ha destacado “la necesidad de diseñar una nueva oferta turística al servicio del crecimiento económico de nuestro país, en beneficio de toda la sociedad” siguiendo el ejemplo de Sudáfrica, Noruega, Inglaterra, Escocia o Irlanda, algunos de ellos con más de 200 faros en uso.

Llorca ha señalado que Puertos del Estado está abierto a todas las propuestas que “nos quieran transmitir tanto las administraciones públicas como otros agentes sociales” con el fin de “preservar sus infraestructuras sin privatizar su uso”. Sin embargo reconoció que los trámites para la concesión de un faro son “farragosas”.

No todos los faros del Cantábrico, por su construcción o el lugar donde están ubicados, pueden tener un uso turístico o cultural. Otros sí: el Centro de Arte Faro de Cabo Mayor, en Santander, acoge tres salas de exposiciones; el faro del castillo de Santa Ana en Castro Urdiales se utiliza como sala de exposiciones; el faro de Santa Catalina, en Lekeitio (Bizkaia), ofrece un recorrido por las tecnologías de la navegación.

También han surgido voces críticas con el proyecto de Puertos del Estado. Convertir los faros en hoteles es, aseguran, “turismo de élite” que no permitiría el acceso y uso de estos espacios públicos por parte de los ciudadanos. Incluso se duda de la viabilidad económica de los proyectos, dadas las pequeñas dimensiones, en general, de los faros españoles.

Descendientes de construcciones a medio camino entre el mito y la realidad, como el faro de Alejandría, el Coloso de Rodas y la Torre de Hércules, hoy siguen cumpliendo su función de ayuda a la navegación, no solo marítima. Sus destellos, en una secuencia única para cada faro, marcan el camino de regreso a puerto.